La ponderación en la escuela de Lisboa. Acerca del enfoque de David Duarte
bien –y esta es la concesión al particularismo– que contienen necesaria-
mente conceptos evaluativos. Podemos de este modo revisar los antece-
dentes de nuestros principios prima facie haciéndolos más específicos, pero
con el coste de incorporar en ellos, como defeaters, conceptos evaluativos.
Así es como, por otra parte, están codificadas las normas jurídicas. Si
alguien mata a otro, comete un homicidio castigado, en principio, por el
código penal; pero dicha acción no es punible si ha sido realizada en legí-
tima defensa o en estado de necesidad o cualquiera del resto de causas de
justificación, o ha sido realizada en presencia de alguna de las causas de
exculpación (trastorno mental, por ejemplo). Las causas de justificación
y las excusas son los defeaters en la codificación de las normas penales.
Dichos defeaters están de hecho formulados de tal modo que incorporan
conceptos evaluativos (en el caso de la legítima defensa, que la agresión a la
que se responde sea ilegítima, que no mediare provocación suficiente, etc.)
Si alguien realiza un contrato de compraventa, obligándose a la entrega
de un coche a cambio de un precio, tal contrato es válido siempre que no
medien, por ejemplo, algunos vicios del consentimiento. Es decir, las obli-
gaciones en el derecho privado están también sujetas a defeaters: los con-
tratos son nulos si son contrarios a las leyes, a la moral o al orden público,
son también nulos si se otorgan con algún vicio del consentimiento (error,
coacción, etc.). Como puede apreciarse, también en este caso los defeaters
contienen conceptos evaluativos.
No veo razones para rechazar este punto de vista para la moral, ni desde
el punto de vista conceptual, ni desde el punto de vista justificativo. Ni
siquiera Jonathan Dancy (1993, 2017), el mayor defensor contemporáneo
del particularismo moral, rechaza esta posibilidad. Ahora bien, Dancy
replica diciendo que de este modo no conseguimos todavía dar forma
(shape) a las propiedades naturales sobre las que las propiedades morales
supervienen, puesto que ahora queda por averiguar sobre qué propiedades
naturales supervienen los defeaters. Es decir, esta forma de universalismo
no es más que un particularismo disfrazado de universalismo, un lobo
con piel de cordero. Es un argumento similar al de Bruno Celano (2006).
Celano sostiene que no hay ningún modo estable de llevar a cabo la revi-
sión desde nuestros condicionales derrotables hasta los condicionales inde-
rrotables y no lo hay porque la noción de una tesis de relevancia última está
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