Convocatoria abierta - Dossier temático

2026-11-03

El estudio de las sustancias psicoactivas (alcohol, alcaloides, opioides, entre otros) ha experimentado, en las últimas décadas, una profunda renovación historiográfica a nivel global. No obstante, una parte sustancial de los marcos conceptuales que dominan la literatura especializada continúa proviniendo del ámbito anglosajón. Conceptos como la "medicalización del individuo", la invención del "adicto" basada en el pensamiento utilitarista-protestante o el modelo de las commodity chains, si bien resultan fértiles para comprender la economía-mundo, han tendido a soslayar la especificidad con la que el consumo y la regulación se encarnaron en el Sur Global. Lejos de constituir un reflejo pasivo de las directivas prohibicionistas exógenas o de las tendencias epidemiológicas globales, las formas modernas de consumos de sustancias en América Latina y Argentina estuvieron históricamente atravesadas por la matriz de relaciones sociales coloniales, la construcción de los Estados-nación modernos y las tensiones del capitalismo agroexportador e industrial.

En América Latina, el control del alcohol y de las drogas no se articuló primariamente sobre la regulación del individuo liberal autónomo, sino como un dispositivo de intervención estamental, étnico y de clase (la "cuestión social"). La estigmatización de bebidas tradicionales (pulque, chicha, cachaça) o de preparados fermentados y destilados populares (caña, vino de bajo costo, chopp) operó como una tecnología positivista e higienista para definir la ciudadanía deseable, disciplinar a la mano de obra urbana y rural y delimitar las formas aceptadas del espacio público y del tiempo de ocio.

Asimismo, la investigación crítica demuestra que el prohibicionismo latinoamericano no fue una mera imposición exógena de las potencias del Norte, sino que de él participó un vector endógeno (homegrown): las propias élites médicas, psiquiátricas y políticas latinoamericanas generaron desde el siglo XIX discursos racistas y criminológicos autónomos que codificaron los consumos populares como la causa de la "degeneración de la raza" o del "atraso nacional". Al mismo tiempo, estos saberes y regulaciones circularon intensamente en redes transnacionales Sur-Sur, tejiendo diálogos e influencias recíprocas en materia de profilaxis, legislación y control social.

No obstante, es indispensable ampliar el espectro temporal de los trabajos históricos, aún centrados en su mayoría en tres períodos, con una lógica de escaso diálogo entre sí: el período colonial (S. XVI - inicios del XIX),  la consolidación de los Estados-Nación (c. 1870–1940) y las últimas décadas del siglo XX en el marco de la "Guerra contra las Drogas" global.

La historización de los consumos de sustancias psicoactivas constituye una condición epistemológica necesaria para la comprensión de las sociedades contemporáneas. Las categorías que hoy organizan las políticas públicas y los saberes expertos (“consumo problemático, “adicción”, “sustancia ilegal”, “consumo responsable”) no designan objetos naturales, sino que son el resultado sedimentado de disputas históricas entre saberes médicos, racionalidades estatales, jerarquías de clase, género y raza e intereses económicos. Desnaturalizarlas permite advertir que la patologización de sujetos antes que de prácticas, la criminalización selectiva o la atribución de la regulación a una imposición meramente exógena responden a configuraciones situadas y no realidades autoevidentes. Del mismo modo, los gustos, las sociabilidades y los mercados del presente solo resultan inteligibles a la luz de las tecnologías de producción, circulación y representación que los hicieron posibles. En términos de intervención pública, la perspectiva histórica permite discriminar continuidades estructurales de novedades coyunturales y evaluar la trayectoria y los efectos de regulaciones previas, evitando que cada coyuntura discuta como inédito lo que ya registra ensayos y costos sociales documentados. De allí que una teoría situada desde y para América Latina requiera una historia de los consumos que permita pensar sus problemas con categorías propias y no importadas.

En función de lo antedicho, el presente dossier promueve una premisa epistemológica central: la necesidad de producir una teoría situada desde y para América Latina. Para dar cuenta de esta complejidad, el dossier convoca trabajos históricos, antropológicos, de sociología urbana y de la salud pública así como de criminología crítica, entre otros, que contemplen un diálogo transdisciplinar como parte de su aparato analítico. Invitamos a la comunidad académica a presentar artículos inéditos, tanto reflexiones teórico-metodológicas como estudios de caso, articulados en torno a los siguientes ejes:

  1. Instalación, desestructuración y transición de consumos: De las prácticas colectivas/rituales prehispánicas y coloniales a la emergencia del consumo profano e individual. El rol del alcohol y la coca como insumos de explotación y fijación de mano de obra en minas, ingenios y estancias.
  2. Culturas de la bebida e historia cultural de los consumos: Estudios centrados en las materialidades, los repertorios gustativos, las tecnologías de producción y envase (el sifón, la botella, la jarra), los recetarios, la publicidad y las representaciones estéticas (literatura, artes plásticas, bodegones) en torno a las bebidas y sustancias.
  3. Saberes de Estado, cuestión social y procesos de psiquiatrización/manicomialización: Dispositivos médicos, psiquiátricos, periciales y de salud pública en la construcción de la "cuestión social"; institucionalización, archivos asilares y el uso del delito de ebriedad o adicción como engranaje de clasificación étnica, de clase y de género.
  4. Sociabilidad, espacio Público y género: La reconfiguración de la vida urbana moderna: el bodegón, las confiterías y los bailes. Discusión sobre la invisibilización de las mujeres en los discursos retrospectivos frente a sus prácticas reales como consumidoras y sujetas activas del goce popular (cocktails, bailes, picnics).
  5. Prohibicionismos, agencias Estatales y geopolítica: Debates entre las dinámicas prohibicionistas endógenas y las presiones internacionales. El paso de la "medicalización" del consumo a la criminalización de las sustancias.
  6. Historiografía y archivo: Discusiones sobre el uso de fuentes judiciales, policiales, prensa periódica y registros de internación (asilos y manicomios) para la lectura a contrapelo de los consumos de sustancias.

Para conocer las pautas formales requeridas por la revista haga click aquí.